Un grupo de menores de edad protagonizaron incidentes en la vía pública, los hechos se registraron cuando un grupo de entre 9 y 16 años de edad –de acuerdo a lo que estimó la Policía- protagonizaron importantes disturbios en la calles de la ciudad de Rio Grande. Entre los disturbios que habrían causado, apedrearon patrulleros e inclusive las afueras de la comisaría primera. Los problemas se iniciaron en la Plaza Alte. Brown y concluyeron en las puertas de la sede policial céntrica donde no cesaban los insultos. Dos menores resultaron demorados.
Sin temor a enfrentar a la policía, estos chicos, entre hombres y mujeres, apedrearon a varios efectivos policiales, patrulleros y hasta las afueras de la Comisaría 1°, ubicada en Belgrano 750. Allí, había varios policías lesionados por las piedras que los menores arrojaban, por lo que se determino demorarlos, hasta finalmente entregarlos a sus progenitores
Los incidentes concluyeron alrededor de las 21:30 horas, cuando este grupo de chicos, se dirigió hacia el Hospital Regional donde se encontraba uno de sus compañeros, el que junto a sus progenitores se habían acercado para constatar lesiones, las que aparentemente no lograron confirmarse.
Los inconvenientes se habrían iniciado alrededor de las 19 horas en la plaza Alte. Brown, cuando este grupo de jovencitos, agredió a otro menor, el que debió ser asistido por personal policial, logrando ponerlo a salvo.
Un taxi se detuvo para trasladar a la víctima. El vehículo sufrió varios daños producto de piedras y patadas de los menores que sin medida desataban su ira. Una vez más la intervención policial fue necesaria, y con refuerzos lograron disipar a los revoltosos, no sin antes demorar a uno de los menores el que fue alojado en dependencias de la Comisaría 1°.
Tras varios minutos, los chicos se agruparon en las inmediaciones de San Martín y Rivadavia, donde se encuentra una estación de servicio. En el lugar, de manera desafiante, insultaron a varios miembros de la policía, los que debieron eludir los cascotes que eran arrojados desde la distancia.
Posteriormente, este mismo grupo se trasladó por la avenida Belgrano hasta las dependencias de la Comisaría 1° de la ciudad. Paralelamente a esto, personal policial patrullaba la zona y verificaba el comportamiento de los menores.
Al llegar a la comisaría Primera, este mismo grupo de chicos, comenzó a arrojar piedras a las instalaciones, como así también a los patrulleros que se encontraban en las inmediaciones, al tiempo que proferían insultos a los uniformados.
En ese momento decenas de policías salían del interior del edificio oficial, decidiéndose demorar a alguno de los jovencitos, como así también tratar de hacer cesar el disturbio. Lejos de amedrentarse, y en pleno conocimiento de la imposibilidad de ser agredidos, los menores no se retiraban y no cesaban en sus gritos.
Una mujer se presentó en el lugar, donde acusó al personal policial de haber agredido a su hijo, por lo que se dirigió hacia el hospital para constatar el estado del menor. Por otra parte, a los pocos minutos, una mujer arribó al interior de la institución pidiendo por su hijo, el que se encontraba demorado. Pidió explicaciones aunque no mostraba mayor preocupación que el trámite administrativo que conlleva el retiro del menor.
Los menores decidieron dirigirse hacia el hospital donde se encontraba su amigo junto a su madre para constatar posibles lesiones. En el lugar la mujer protagonizó un escándalo, y habiendo menores de la patota en el exterior, una gran cantidad de policías se acercó hasta el nosocomio para preservar la seguridad de las personas. Tras esto, todo concluyó y se desmovilizaron.f cronicas fueguinas